Todo tiene un inicio

El ser humano es, por naturaleza, social. Nos gusta disfrutar de la presencia de las otras personas, crear nuevos lazos y compartir aficiones. Además, a medida que se avanza en la vida, las amistades que vamos forjando se van ciñendo a un esquema cada vez más concreto: lo que hemos comprobado que nos es más útil, grato, etc.
Desde hace algunos años, vivo rodeada, tanto dentro de mi familia como en el mundo exterior, de mujeres y hombres estupendos que, se consideran feministas o que, aún sin usar esta palabra (que se ha conseguido mancillar con calumnias desde los medios y la política hasta conseguir que algunas y algunos les de miedo o les provoque rechazó la etiqueta), asumen que el mundo siempre ha sido y sigue siendo un lugar más injusto para mujeres que hombres y que a menudo hemos sido excluídas, invisibilizadas, menospreciadas y maltratadas desde muchos frentes y en infinitos campos. He tenido la suerte de haber evolucionado de manera muy similar a la mayoría de mis amigas que se han convertido no solo en mujeres maravillosas con las que compartir buenos ratos, sino en aliadas con las que intercambiar experiencias y sabiduría y con las que luchar codo a codo contra esa desigualdad que nos daña e incluso nos mata.
Sin embargo, y aunque en los círculos que frecuento (movida, de nuevo, por afinidad), la mayoría de las personas se mueven, en mayor o menos medida, de acuerdo a estos ideales, en contextos más variados, como el trabajo, la universidad, los espacios públicos, etc. mi burbuja de realidad, en la que todas y todos estamos concienciados al respecto del feminismo, revienta y me doy cuenta de que en todas las clases sociales, sesgos políticos y niveles educacionales nos queda mucho por hacer.
Puede que algunas personas consideren innecesario que se abra otro blog sobre feminismo. Pero me da igual. Mi visión y mis vivencias personales puede ayudar a otras mujeres a no sentirse solas en aspectos en los que nadie les presta atención o con problemas e injusticias que soportan pero conciben como poco importantes o individuales, ya que, hasta que empecé a leer a otras bloggeras y académicas feministas, yo tampoco sabía no era la única que tenía sentimientos encontrados respecto a mi cuerpo, a ciertas experiencias sexuales, a personas y comportamientos dañinos. Leer a otras mujeres me ha dado confianza en mí misma y me ha hecho sentir comprendida. Además, nunca está de más concienciar e incidir sobre la desigualdad que sufrimos las mujeres y cómo la vivimos o lidiamos con ella.
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One comment

  1. Ovejanegra · April 16

    Parece que este post haya salido de mi. Hacen falta más blogs. Hacen falta muchas más mujeres y hombres coherentes diciendo lo que es el feminismo. Porque es una palabra importante, real, y buena. FEMINISMO. En mayúsculas y sin cortarse. Gente que lo grite, que lo viva, que lo sienta.
    Lo que dices del encontrarte con el mundo real a la hora de enfrentarse a entornos sociales ineludibles, como el trabajo, la universidad, etc. Es un sentimiento tan exacto al mio (e imagino que al de otra mucha gente) Ir en tu burbuja feminista tras haber hablado con gente afín, e ir pensando que el mundo va mejorando, que vamos por el buen camino, y sin más ¡plof! escuchas cada burrada, ves cada comportamiento… que se te quitan las ganas de creer en la raza humana.

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